Os la copio íntegramente, es bastante interesante.
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En tres meses cumplirá 50 años. Es el presidente del Sevilla, el hombre de los «imposibles», el que ha devuelto la ilusión a los sevillistas. Está afónico y cansado, pero ilusionado. Encontramos en esta entrevista al José María persona.
—Vaya voz que tiene…
—De la tensión, de las entrevistas, de los discursos, de lo que grité en el autobús…
—¿No habría soñado usted con esto?
—Lo que pensé que se podía hacer con el Sevilla se está cumpliendo mucho más rápido de lo que se escribió.
—Aquel día en un restaurante sevillano, en una servilleta, ¿no?
—Sí, estaba convencido de que íbamos a construir un Sevilla campeón, y posiblemente este Sevilla sea de leyenda.
—¿Cuando fue la última vez que lloró?
—En Gelsenkirchen. Yo no me emociono con facilidad, soy muy frío. La última vez fue en aquella colina que había antes de entrar en el campo del Schalke 04. Allí, al ver a tantos miles de sevillistas, no pude aguantar.
—¿Tiene tiempo ahora para sus hobbies?
—Me gusta esquiar, y apenas lo he hecho tres o cuatro veces desde que soy presidente. También me gustaba leer, aunque como mucho habré leído en estos últimos cinco años dos libros. Ir al cine lo sigo conservando, pero no con la asiduidad que me gustaría. Suelo ir dos veces al mes. La última película que vi fue de una guerra, de trescientos gladiadores. La vi hace un par de semanas.
—¿Cuando durmió su última siesta?
—¿Mi última siesta? No lo recuerdo, de verdad. Hace mucho tiempo que los directivos del departamento de marketing, comercial y el director general me cogen esas horas para largas comidas de trabajo.
—¿Practica algún deporte?
—Antes de operarme de la columna jugaba al futbito una vez cada quince días y hacía algo de gimnasia en la ciudad deportiva. Ahora sólo hago rehabilitación para la espalda.
—¿Cuántas horas duerme al día?
—Con seis horas y media estoy hecho un toro. Últimamente no consigo dormirlas.
—¿No le preocupa la salud?
—Me hago un chequeo habitualmente. En el último me dijeron que estaba como un toro.
—¿Jugaba al fútbol de pequeño?
—Sí, de central y leñero. Pablo Alfaro se queda en pañales al lado mío. Yo era bastante más duro.
—¿A qué futbolista le gustaría parecerse?
—¿A mí? A Martí.
—Lo veo yo a usted más mediático.
—Sería un Martí al uso de José María del Nido. Me dejaría la piel en el campo, sería un trabajador, luchador… como Martí.
—¿Con qué futbolista se lleva usted bien?
—Con muchos, si me apuras, con Martí, Maresca, Chevantón, Daniel, Adriano, Palop…
—¿Le molesta que le tachen de prepotente?
—Al final, como casi siempre, el presidente suele tener razón en el 100 por cien de los casos. La prepotencia está sirviendo, ¿no?
—¿No consultará usted el futuro con una pitonisa?
—Yo no creo en eso, sólo creo en el trabajo, en hacer bien las cosas. Respeto que haya personas que puedan creer.
—Usted dijo que el Sevilla ganaría la UEFA y acertó. ¿Ganará su equipo la Champions algún día?
—Ahora pensamos en lo que tenemos. El que me conozca sabe que no voy a parar de aspirar a ganar cosas.
—¿No echa de menos ver un partido en la grada?
—Sí, pero disfruto tanto en el palco que no lo voy a abandonar hasta que cumpla mi mandato.
—¿Cuando lo cumple?
—Este 27 de mayo… pues súmele cinco años.
—No estará pensando en aumentarlo, ¿no?
—Yo ahora pienso en cumplir mi mandato, que desgasta mucho. Ahora viene el consolidarse. Los grandes van a querer sacarnos de donde estamos.
—¿Nota que el Sevilla molesta en los puestos de arriba?
—Por supuesto, y me encanta, disfruto con ello.
—¿Dónde lo nota?
—En determinados sectores mediáticos de la capital del Reino. Aunque, afortunadamente, el Sevilla tiene buena prensa y es respetado.
—¿Algún ritual antes de un partido?
—Santiguarme antes. Para la final de la UEFA ante el Español me puse un reloj de oro rosado que me compré en San Petersburgo que me costó 700 euros. Fue el mismo que me puse en Eindhoven. Don Miguel Vilaplana también llevaba uno parecido al mío.
—Ya no se lo quitará.
—Ahora tengo el de campeón de la UEFA.
—Usted dijo que entre sus deseos estaba profesionalizar la actividad del presidente.
—¿Si yo estoy ganando dinero? ¿Usted cree que eso no hubiese salido a la luz pública?
—No lo sé. Por eso se lo pregunto.
—No, ese tema está en suspenso, no me preocupa ahora. Es un tema que ahora mismo está aparcado.
—¿Cómo ha llevado la defensa de Julián Muñoz, Isabel Pantoja…?
—He dejado de ser abogado de Julián Muñoz en un 95 por ciento de los asuntos. Me he quitado mucha presión, tanto para mi vida profesional, como en lo personal.
—¿Por qué tiene siempre su teléfono abierto?
—Soy más accesible de lo que la gente cree. El lado humano del presidente no lo habéis contado ninguno. Y sabéis que atiendo a todo el mundo.
—¿Cuál ha sido el elogio que más le ha gustado?
—Quizás… el que me dijo una señora cuando estaba tomando café en Virgen de Luján. Paró el coche y me dijo: «Viva la madre que te parió».
—¿Y algún chiste que le hayan contado en los últimos días?
—Me lo han mandado por mensajes al móvil. La calle Marqués de Paradas se llama Andrés Palop y el otro, que han detenido el barco del Sevilla en Sanlúcar de Barrameda porque quiere ganar la Copa América.
—¿No ha pensado nunca en escribir un libro autobiográfico?
—Le tengo prometido a Miguel Ángel Gómez, el jefe de los psicólogos del club, que lo haremos juntos para contar la historia desde el día de la servilleta.
—¿Cuando se tomará las vacaciones?
—Me puedo tomar un par de fines de semana de ésos largos, de jueves a domingo, cuando el equipo se va de vacaciones y la plantilla está configurada. En agosto me cogeré una semana y luego, cuando viaje con el equipo a jugar de pretemporada.
—¿A dónde van a ir?
—No sé si existe algún país en el mundo que no nos haya invitado a jugar algún torneo.
—¿Cuáles son?
—Ya lo publicaremos, incluso enseñaré, si le parece, los faxes. De todos los lugares del mundo… Quizás África falta. ¡Ah, no! Tenemos una de Sudáfrica, que es la más importante económicamente hablando.
—¿Alguna anécdota en el palco el día de la final de la UEFA ante el Español?
—Sí, con Platini. Me quitó la manta que me puse en la cabeza cuando el Español marcó su segundo gol. Era una pequeña mantita que estaba en los pies, la cogí y me la llevé a la cabeza. Me quise morir. Yo no sé si se vio en la tele o no… Fue un gesto natural, no hay que darle más importancia. Platini también me prometió que vendrá a ver un partido del Sevilla en el Sánchez-Pizjuán de la Champions League.
—¿Temió por la UEFA?
—Pensé que la Copa no era para nosotros.
—El presidente del Olympique de Lyon tiene pensado aumentar el número de equipos del G-14, el grupo de los clubes más poderosos de Europa, y ahí podría entrar el Sevilla.
—El Sevilla, con cualquier propuesta que reciba, sin hacer ruido, colaborando en beneficio del fútbol, participará. Pero primero déjeme que reciba la propuesta, que la escuchemos y la analicemos.
—¿Pondrán un avión privado para que Daniel Alves pueda jugar la final de la Copa del Rey?
—Nosotros haremos todo lo posible para que los jugadores estén a disposición del entrenador. Todavía no tenemos el permiso de la Confederación Brasileña de Fútbol para que se incorpore el día 24. Hemos pedido permiso, y todavía no nos la han dado.
—Lo lógico es que suceda como con Oliveira, que se pudo marchar y volver.
—Si eso es así, lo haremos. Eso es, que se vaya y luego vuelva, para que posteriormente se vaya de nuevo a Brasil después de la Copa.
—Hablando de posibles ausencias, ¿le preocupan las posibles bajas de Crespo, Capel y Fazio para los partidos de ascenso a Segunda A por el Mundial sub 20?
—Me preocupa y mucho. Esto desvirtúa la competición. Intentaremos que los seleccionadores entiendan que nos jugamos algo muy importante para la entidad.Si no lo logramos, pues nada. El Madrid está en la misma situación, nos consta que tiene a seis convocados.
—¿Harán temblar los cimientos del estadio los fichajes del próximo año?
—Firmaremos futbolistas con las mismas características que hasta ahora. No creo en los nombres y sí en los hombres.
—¿Le han ofrecido muchos jugadores últimamente?
—Afortunadamente, no hay ningún jugador en el mundo que no quiera jugar en el Sevilla. Antes costaba sangre, sudor y lágrimas convencer a los futbolistas.
—¿Y alguna oferta que le hayan presentado?
—Empezaron a preguntar por algunos jugadores, muchos, hace mes y medio. Prohibí recibir ofertas.
—Kanouté
—No voy a hablar de nombres propios, no voy a poner en el mercado al futbolista porque no es mi intención.
—No, se lo digo porque su agente me aseguró que el futbolista quiere el doble de ficha.
—El representante puede decir misa. La ficha es del Sevilla y tiene 60 millones de euros de rescisión.
—¿Qué pasa con Puerta, que no termina de ampliar su contrato?
—Tiene dos años y pico de contrato. No me preocupa. Pero me podía preguntar por otros futbolistas con los que estamos también hablando.
—¿Quiénes?
—Renato, Navas…
—¿Y bien…?
—Estamos hablando para llegar a un acuerdo, cosa que acometeremos con intensidad cuando acabe la temporada.
—¿Y Monchi?
—Monchi es un empleado del club, no se debe hablar de él. José María Cruz va a seguir, ¿no? Pues ya está. Monchi es importante, pero José María lo es bastante más. Tenemos un organigrama y creemos en las personas. No hay discusión, igual que Manolo Vizcaíno va a seguir.
—El Valencia puede haberle tocado.
—El presidente del Valencia me lo niega a mí.
—Juande Ramos.
—Ha renovado automaticamente su contrato al ganar la UEFA. No me ha dicho que quiera irse. Está muy contento en la casa.
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